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8 may. 2010

TRÁFICO DE ESPECIES, UNA ASIGNATURA PENDIENTE

2010 ha sido declarado por Naciones Unidas como el año internacional

de la Biodiversidad. Por ese motivo se realizan cientos de eventos, la

mayoría jornadas, conferencias, ferias en las que nos quieren mostrar

los esfuerzos que se están realizando para proteger la biodiversidad

de nuestro planeta. Sin embargo, no se están poniendo medidas para

frenar a las multinacionales en su avance hacia una destrucción

desenfrenada que están ocasionando con el consentimiento de todos los

gobiernos del mundo.

Además nos topamos de frente con el grave problema del tráfico de

especies, que en lugar de remitir, cada vez aumenta. El precio que

pagamos por este desmesurado comercio, adquiere cada vez más, una

mayor gravedad, al romperse el equilibrio ecológico en el cual

vivimos. Numerosos informes científicos, demuestran que estamos

rompiendo la balanza que estabiliza nuestro único planeta, exponiendo

nuestra propia subsistencia. A pesar de ello, el holocausto continúa y

con él, va disipándose la esperanza de la razón y la sensatez que

deberían primar en el ser humano.

El comercio internacional con especies de fauna y flora silvestres,

sus restos y productos derivados, es hoy un gran negocio que mueve

millones de dólares al año. Una gran parte de este volumen corresponde

a transacciones comerciales legales, reguladas por distintas leyes

nacionales y tratados internacionales. Pero una tercera parte de este

comercio, responde a actividades ilegales de tráfico de especies en

peligro introducidas de contrabando, en los distintos países del mundo.

El 14 de septiembre de 1990, hace veinte años, en un intercambio

cultural entre España e Hispanoamérica para celebrar el V Centenario

del Descubrimiento, zarpó del puerto de Huelva, el buque ?Guanahani?,

de la expedición ?Aventura 92" con 430 estudiantes y 30 miembros de la

tripulación. Tras su travesía por la península del Yucatán, Costa

Rica, Panamá, Cartagena de Indias y Puerto Rico; el 22 de octubre

entraba en el puerto de Cádiz, finalizando felizmente el viaje que

duró 40 días y cuyo Jefe de Expedición era Miguel de la Cuadra

Salcedo. Posterior al recibimiento y protocolo organizado a su

llegada, nadie esperaba lo que tres horas después fue confirmado. La

bodega del barco fue inspeccionada por la Guardia Civil, encontrando

más de sesenta loros y guacamayos, dos primates, cinco caimanes

disecados y dos tucanes. Los responsables el Capitán del barco y

varios marineros, fueron denunciados. Se decomisaron un total de 81

animales protegidos y en peligro de extinción. Todos ellos se

encontraban en deplorable estado y según algunos testigos, muchos más

murieron en el viaje de regreso a España.

Hoy día, los casos se siguen sucediendo. Estados Unidos, Japón, Europa

y los países del Este, son los principales consumidores de naturaleza

silvestre del mundo, destino principal de un comercio que tiene en

los países en vías de desarrollo (Sudamérica, África y Asia), sus

principales proveedores, debido principalmente a la destrucción del

hábitat, la deforestación continuada y los monocultivos que asolan

regiones enteras donde antes florecía en todo su esplendor las selvas

tropicales.

Cada año, más de 5.000 especies desaparecen de la faz de la Tierra.

Esta alarmante pérdida de diversidad biológica, compromete seriamente

el futuro de un desarrollo sostenible.

Especies cómo el tigre de bengala, el elefante asiático y africano, el

rinoceronte blanco y negro, el panda gigante, el loro negro asiático,

los grandes simios, la tortuga marina, el tucán, árboles de madera

preciosa como la caoba, palo santo, los guacamayos, ranas, orquídeas,

cactus....etc, se encuentran al borde de su extinción, estando

incluidas en una lista roja que cada día aumenta vertiginosamente.

Recientemente Naciones Unidas ha dado un comunicado en el que en

quince años, el gorila habrá desaparecido. Impresionante afirmación

que sin embargo, no hace dispararse la alarma, fundiéndose entre los

cientos de teletipos que escupen las agencias internacionales y que se

pierden en verdaderos amasijos de papel que van directamente a las

papeleras. Hay que recordar que el 2009 fue considerado el año del

gorila. Hoy se anuncia su desaparición. ¿Ocurrirá lo mismo con la

biodiversidad?.



DI: ¡NO!. TU DECIDES



El destino de la humanidad, parece estar atado a seguir viviendo en la

Tierra y de la Tierra cogemos los recursos que ésta nos ofrece. Pero

son limitados, no podemos dilapidarlos alegremente. Debemos cuidar

?nuestro huerto?, y sobre todo, aprender a no usarlo por encima de su

capacidad de regeneración.

No olvidemos, que de nosotros depende que este tráfico ilegal o legal

(mascotas exóticas con destino al comercio) termine. La solución, es

bien sencilla. Si no hay cliente no existe vendedor. Sin el vendedor,

desaparece el mayorista y con él, el tráfico se hunde y se disipa. Una

fórmula que requiere una suficiente concienciación por parte de los

ciudadanos, a la hora de poseer mascotas y animales exóticos.

Disfrutar de un loro parlanchín o un guacamayo, significa que otros

muchos han muerto en el camino. No merece la pena tanto sacrificio por

sólo un capricho.



Decir NO a la compra de un ejemplar exótico (reptil, peces

tropicales, loros, etc.), es decir NO al TRAFICO ILEGAL DE ESPECIES Y

DE MASCOTAS TROPICALES..



La falta de sensibilidad e información sobre este tema, es la causante

de muchos problemas. Así, una gran parte del volumen de animales que

se captura anualmente, se utiliza para satisfacer la demanda de

animales de compañía cada vez más exóticos, de objetos decorativos

(trofeos, pieles,..). Pero debemos pensar que esos animales exóticos,

aunque sean legales en su comercio, proceden de un determinado lugar

que posiblemente ha sido destruido, donde muchos otros han muerto,

donde ha desaparecido la biodiversidad o parte de ella de esa zona,

donde en el camino rumbo a las tiendas de comercio, han perdido la

vida numerosos de ellos debido sobre todo a las malas condiciones en

el transporte.

Los cinco millones de pájaros vivos que circulan anualmente por el

mercado mundial; el millón y medio de reptiles importados sólo en

EE.UU.., y destinados al mercado de ?mascotas?; o los más de 25

millones de mariposas que exporta anualmente Taiwán para los

coleccionistas; demuestran la magnitud del desbordamiento de una

actividad fruto de la idea de ?que cualquier animal puede convertirse

en un animal de compañía, y cuanto más exótico mejor? o de ?que un

elemento decorativo natural? en nuestros hogares, es signo de buen

gusto y de aprecio por lo natural.

Ante esta perspectiva, tanto a nivel personal, como social, debemos:

* Tomar conciencia, cuando compremos un animal exótico o algún

producto derivado, de si su captura ha afectado negativamente a las

poblaciones silvestres o al propio individuo. Si es peligroso o puede

influir negativamente en los ecosistemas autóctonos, en caso de que se

nos escape. Si es justificable privar de libertad a un ser vivo, con

el único propósito de poseerlo, recluyéndolo en espacios que no tienen

nada que ver con los de sus hábitats natural.

* Informarnos sobre como vive la fauna y flora en la naturaleza,

desterrando ideas equivocadas y caprichos que resultan nefastos.

* Evitar el consumo de animales, plantas y sus derivados que

perjudique claramente a individuos y poblaciones silvestres.



* Potenciar la tenencia de los animales de compañía tradicionales,

frente al exotismo de las nuevas ?mascotas?.



La conservación de la biodiversidad, está íntimamente atada al

comercio de animales y plantas. Tanto es así, que se la considera el

segundo factor de importancia en la desaparición de especies, después

de la destrucción de sus hábitats. Como dice el naturalista británico

Gerald Durrell:



? La clave para prevenir la terrible violación de seres en su estado

natural que supone el tráfico ilegal de animales, es la educación. Es

necesario enseñar a la gente, que todos los elementos de la

naturaleza, son un recurso renovable, si se utilizan con cuidado y no

se malgastan. Si se le enseña que su herencia natural es algo que debe

enorgullecerle, y que debe protegerla y no malgastarla para obtener

ganancias egoístas a corto plazo, el resultado será, probablemente,

una utilización más prudente de la naturaleza, en beneficio de todos?.



El mantenimiento de la diversidad biológica se consigue, entre otras

maneras, mediante la protección de sus hábitats naturales, manteniendo

áreas de interés especial con programas específicos de conservación.

Hoy en día, el comercio de especies aporta pocos beneficios económicos

reales a los países en proceso de desarrollo (mayores exportadores).La

falta de estrategias de explotación que aseguren una producción

sostenible, ha hecho de este comercio una actividad básicamente

predadora, en la que los grandes beneficiarios son los intermediarios

y los comerciantes de los países ricos.

Decir ¡NO! a la compra de animales exóticos, es decir ¡NO! al Tráfico

Ilegal de Especies y a la pérdida de la riqueza genética del planeta

en el cual habitamos. La naturaleza no debe de estar en venta.



CONVENIO DE WASHINGTON (CITES)



El CITES o popularmente conocido como el Convenio de Washington, es la

abreviatura utilizada para denominar al Comercio Internacional de

Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. Este Convenio fue

firmado en la citada ciudad estadounidense, el 3 de marzo de 1973. Es

uno de los ?logros del Derecho Internacional? en cuanto a la

conservación de la naturaleza se refiere, aunque las múltiples

deficiencias que afectan a su aplicación, merman su eficacia de forma

decisiva.

En enero de 1986, España ratifica el tratado, al incorporarse a la

Comunidad Europea, siendo obligada su aplicación en nuestro territorio.

Para alcanzar este objetivo, se establecieron tres niveles de protección:

Anexo I: Incluyen las especies consideradas en peligro de extinción.

Su comercio sólo se permite cuando se trata de actividades cuyos fines

no son ?primordialmente comerciales?. La vaguedad de esta expresión,

ha provocado problemas de aplicación del Convenio.

Anexo II: Componen especies que pueden verse amenazadas como

consecuencia de su comercio incontrolado.

Anexo III: Especies Amenazadas en un determinado país. El mecanismo de

inclusión de una especie en este apartado comienza con una petición de

apoyo del propio país al CITES, con el fin de controlar el comercio de

la especie en cuestión. De esta forma, la especie es incluida en el

Convenio, pero sólo en cuanto a los ejemplares procedentes del país

interesado.

El primer síntoma de fragilidad del CITES, es su voluntariedad. La

posibilidad de abandonar el Comercio está abierta para los Estados

miembros en cualquier momento, lo que debilita la fuerza de las

decisiones que se tomen. En caso de que la inclusión de una

determinada especie perjudique los intereses económicos de un país,

existe un alto riesgo de que éste, se retire del Convenio impidiendo

su adecuada aplicación.

Para ser incluida una determinada especie en el Anexo I del CITES,

tienen que darse una serie de circunstancias como son: La población

adulta sea menos de 5.000 individuos, haya desaparecido en un 50% en

los últimos cinco años o en dos generaciones consecutivas y cuyo

dominio geográfico se extienda por una superficie de 10.000 kilómetros

cuadrados.

Según muchos expertos y naturalistas, esta directriz no debería

tenerse en cuenta, ya que se olvida de otros factores que ponen en

peligro a muchos animales que necesitan protección.

Mientras que el CITES considere a los animales ?objetos? económicos

regulados por la Ley de contrabando y no ?sujetos?, seres vivos cuyo

valor es incalculable en la protección de la biodiversidad y que las

infracciones sean perseguidas por otra clase de leyes como la penal o

Ley de biodiversidad, el tramado montado entorno a este convenio sólo

esta dirigido para recaudar y no para conservar. Un grave error de

planteamiento.



Problemas en la aplicación del CITES en España



Existe una falta en el desarrollo de normas legales aplicadas a

nuestro país, para poner en práctica el CITES. Desde 1986, no se han

elaborado normas que faciliten la incautación de especímenes, sanción

de los infractores del Convenio, etc., por lo que se están teniendo

serias dificultades para aplicar real y eficazmente el CITES.



Por otro lado, la ausencia de Centros de Rescate donde depositar los

animales intervenidos, son problemas graves que están imposibilitando

la atención adecuada de especies muy valiosas que requieren los

cuidados de expertos cualificados, fomentando tal vez, la tenencia

ilegal, ya que muchas especies intervenidas tienen que quedar en poder

del infractor por no existir centros adecuados y transportes

necesarios del ESTADO para el cuidado de los animales. Las Autoridades

CITES lo que hacen es concertar con centros privados o zoológicos,

donde llevar a las especies incautadas si tiene cabida, es decir, si

pueden entrar en un grupo determinado o tienen espacio. También estos

centros, se reservan la entrada de animales que sean conflictivos a la

hora de socializarse con un grupo ya establecido. Además de ello,

algunos zoológicos que son receptores de animales, sin embargo,

incumplen con la Ley de zoológicos por cometer numerosas infracciones.

Más del 70% de los zoológicos en España, deberían cerrase de forma

inmediata por la cantidad de irregularidades, malas condiciones de los

animales y un sin fin de anomalías, que hacen sea responsable

entregar en custodia animales protegidos por el Estado.

Otro de los problemas que convendría solventar lo antes posible, es la

disponibilidad de un mayor número de técnicos, especialistas en los

diferentes aspectos del Convenio de Washington, para garantizar la

aplicación del mismo. Actualmente, no existe suficiente cobertura en

el control de todas las operaciones de movimiento ilegal de especies,

o la identificación de los distintos especímenes incluidos en el

CITES, que pasan por multitud de aduanas españolas.

Otra problemática grave es la conveniencia de los países que

pertenecen al Convenio CITES, de votar y apoyar intereses nacionales y

económicos, sin mirar para nada la especie que se debe de proteger.

Ahí tenemos en la última convención realizada en Katar, en la que

Japón seguirá matando ballenas aún en contra de la Comisión Ballenera,

la negativa de que el Atún Rojo pase a ser protegido o la negación a

proteger los tiburones que desaparecerán si seguimos permitiendo las

matanzas existentes. Las matanzas de delfines realizadas por Japón y

Dinamarca es otro ejemplo más. Todo basado en intereses económicos.

Les importa un bledo la protección de especies o la biodiversidad del

planeta.



Más Inconvenientes en la aplicación del CITES



* Al no existir normalmente un centro de animales especializado ni

medios para el transporte, los animales intervenidos, quedan en manos

del propio infractor, erigiéndose depositario de la mercancía,

pudiendo manipular e incluso venderla.



* El documento CITES que acompaña la entrada legal de una determinada

especie, no especifica la mercancía concreta, con lo que con un mismo

CITES puede amparar ?x? animales que hayan entrado ilegalmente.



* Al existir en la CEE libre mercado, se presenta un problema difícil

de solventar, en el control y registro de especies que hayan entrado

por las fronteras de los distintos países miembros. Por ejemplo: Un

animal de venta en España, puede estar amparado al ser válido, por un

CITES de origen Alemán. Al comprobar la partida, nos encontramos con

que no existe una base de datos que centralice todos los CITES que han

entrado en la CEE. Resultado: El servicio realizado, aún pudiendo ser

una aprehensión de importancia, queda anulado o sin efecto.



* Con relación a las piezas de marfil (colmillo de elefante, cuerno de

rinoceronte, etc.), entran por la frontera con un número de

clasificación, pero al ser tallados, ese número se pierde y se hace

imposible saber si verdaderamente la pieza ya tallada le corresponde

al número indicado en el CITES que se presente cuando se realiza una

inspección.



* El CITES es totalmente inútil para especies que no estén en peligro

de extinción, ya que regula su comercio pero no se tiene en cuenta los

problemas que afectan a las especies no amenazadas en cuanto a su

transporte, destrucción de sus hábitats, introducción en España y

posibles consecuencias en caso de que entren en nuestros ecosistemas

como especie invasora.



* Especies como el Delfín que se encuentra en el CITES II, se permite

su comercialización mediante control. Sin embargo a la hora de la

captura (principalmente con destino a delfinarios), no se hace estudio

científico de la población de donde se extrae como está ordenado por

el Convenio. Esto mismo ocurre con muchos animales del mencionado

apéndice.



Falsificación de documentos



Esta actividad se ha desarrollado enormemente en los últimos años, a

causa del aumento de controles.

La lista de los casos enumerados por la Secretaría del CITES y según

la Interpol, es bastante larga:

* Documentos auténticos obtenidos fraudulentamente. Son los permisos o

certificados facilitados por corrupción, mediante documentos falsos y

declaraciones falsas.



* Documentos auténticos falsificados por modificación de los nombres

de las especies, de la procedencia, del número de ejemplares, etc.



* Documentos falsos. Pueden concederse por formularios auténticos o

por imitaciones. Las firmas o los sellos pueden ser imitados.



Existen fraudes sobre el origen y la procedencia de la especie,

reexportación de mercancías distintas a las importadas, utilización

abusiva de la reexportación, etc. Tal vez muchos de estos problemas

pudieran desaparecer, si los animales con CITES, llevaran un chip cada

uno, con todos los datos necesarios (especie, procedencia, nº de

cites, edad, enfermedades, etc.) Sería una solución y una fórmula más

eficaz de control.

Debemos esforzarnos, tanto los ciudadanos como las Administraciones,

para que el Comercio Ilegal de Especies sea erradicado de nuestra

sociedad.. De nosotros depende. Tenemos los medios adecuados para

ello. No compremos animales exóticos ni partes o derivados de animales

catalogados en peligro de extinción. Denunciemos cualquier agresión a

cualquier establecimiento sospechoso de traficar con especies. Seamos

respetuosos con la vida. Destruir a la larga nos destruye a nosotros

mismos. Es más hermoso observar en un documental a un loro en su

propio hábitat, que tenerlo entre rejas en un espacio reducido en

nuestra casa. Amemos la vida y la vida nos amará.



EL SERVICIO DE PROTECCIÓN DE LA NATURALEZA DE LA GUARDIA CIVIL (SEPRONA)



A pesar de todas las dificultades e inconvenientes señalados, el

Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA),

está realizando excelentes servicios encaminados a erradicar el

tráfico de especies en España. Su trabajo se ha hecho indispensable en

la defensa del medio ambiente y en hacer cumplir las leyes vigentes en

la materia.

Hay que destacar dos servicios realizados en los últimos meses. El

primero de ellos ?Operación Lobezno?, desarrollada entre diciembre del

2009 y enero del presente año, interviniéndose un lobo ibérico, un

guepardo y un cachorro puma entre otros animales que iban a ser

vendidos. En esta red de traficantes que operaba en diez provincias

españolas, han sido detenidas siete personas.

?Operación Silvestre?, es el segundo servicio destacado realizado por

el SEPRONA, en la que igualmente han sido detenidas siete personas en

siete provincias españolas y se han intervenido 2.619 ejemplares de

multitud de especies de aves, mamíferos, peces, reptiles, disecados o

preparados para ello. La mayoría entraban por la Aduana en maletas con

destino a taxidermistas y posterior venta.

Desde aquí, doy la enhorabuena a todos los agentes implicados en estas

Operaciones por su gran labor a la sociedad y la Naturaleza, siendo

extensible a todos los componentes del SEPRONA, que desarrollan una

importante labor en defensa de la Tierra.



EL TRÁFICO DE ESPECIES VIA @INTERNET@



El servicio de Internet es un gran avance tecnológico al servicio de

todos los ciudadanos y cuenta con una capacidad no soñada antes:

comunicarnos con personas a través del mundo y recibir sus mensajes al

momento, además de la obtención de cualquier tipo de información. Este

útil servicio sin el cual me atrevería a decir no podríamos

prescindir, también se convierte en una herramienta negativa cuando es

usada de modo ilegal. Todos hemos escuchado las redes de menores

existentes dentro de la red, así cómo de otros delitos, cuya vía

principal es Internet. El tráfico ilegal de especies no iba a ser

menos y sus garras han entrado de forma masiva en los miles de foros y

páginas webs que el ciudadano consulta a diario.

En los servios de policía telemática y del SEPRONA, las denuncias por

la existencia de anuncios de compra y venta de especies protegidas, ha

aumentado de forma considerable, con la particularidad que muy poco se

puede hacer al respecto, excepto intentar avisar a los gestores de los

servidores para que rastreen las páginas y mensajes que de formas

abierta, pública y descaradamente anuncian ventas y compras como si de

un mercado exótico se tratara y las eliminen.

En España aún no se han establecido patrones de actuación para esta

clase de delito que se encuentra penado en el código penal, ya que es

difícil contactar con las personas que ofertan especies en peligro,

incluidas en el CITES por dos motivos principales: primero porque si

la cita la realiza un agente de la Autoridad puede ser considerado

como inducción al delito por lo que la actuación quedaría nula ante un

juez y si es un particular que estuviera en contacto con las

autoridades, tampoco podría ya que la compra y venta, seria ilegal por

lo que el particular estaría incurriendo también en delito. ¿Cómo

actuar entonces contra este Tráfico que se ha desviado a las redes

informáticas?.

Este problema no sólo es en España, sino en todo el mundo. Los

traficantes, desde cualquier parte de la tierra, pueden establecer

contacto con sus compradores, facilitando de esta forma tanto la

seguridad en la venta, como la rapidez de contacto estableciendo ellos

mismos un código de seguridad (contactos, transporte, envíos, etc..)

que es difícil de combatir con los medios actuales.

Una ONG de EE.UU. (IFAW) ha confeccionado un informe que muestra como

en una sola semana se encontraron en internet anuncios de 146 primates

vivos, 526 tortugas vivas o sus caparazones, 5.527 de derivados de

elefantes....Localizaron una jirafa por 15.000 ?, un gorila por 6.000

? o bebes de chimpancés por 60.000 ?. En España, Proyecto Gran Simio

ha hecho la prueba y el resultado es escalofriante. Podemos encontrar

infinidad de animales a la venta de especies en peligro (leones,

tigres, toda clase de reptiles, y muchos primates......).

Las intervenciones CITES en nuestro país ha disminuido por parte de

las Autoridades encargadas de su persecución, pero eso no quiere decir

que exista menos tráfico de especies, pues las ventas en Internet ha

aumentado de forma alarmante. La situación es clara. El tráfico ilegal

se ha volcado a la red y desde ahí, escapa por el momento al control

policial.

Se hace necesaria y de forma urgente, una Ley sobre el uso y disfrute

de Internet, donde estas prácticas ilegales se pudieran combatir con

contundencia y de forma rápida, facilitando la labor de la policía

informática, dando competencias para poder actuar con precisión y

claridad, establecer contactos con los infractores sin impedimentos

judiciales y que las actuaciones estuvieran respaldadas por las

Fiscalias de Medio Ambiente, que por otro lado, se deberían establecer

en todo el territorio nacional, con jueces especializados en materia

de naturaleza. Si no lo hacemos así, el tráfico continuará de forma

impune ante la vista de todo el mundo. La biodiversidad seguirá

desapareciendo, aunque como dije al principio, el tráfico de especies,

tanto de fauna como de flora, va por detrás de la destrucción de la

propia biodiversidad. Tras las deforestaciones, surgen el tráfico de

especies. Si no se elimina la destrucción de las selvas tropicales y

la biodiversidad, no se eliminará el tráfico. Debemos poner medidas

globales para erradicar la desaparición de especies

Internet es un monstruo grande que abarca numerosas posibilidades en

la sociedad actual y futura y es por ello que se necesita de unos

ratones policiales que a golpe de clic, puedan perseguir los delitos y

erradicar de forma contundente, el tráfico de especies que en lugar de

disminuir, aumenta de forma colosal por esta misma via@.





PEDRO POZAS TERRADOS

Director Ejecutivo

Proyecto Gran Simio (PGS/GAP ? España)

www.proyectogransimio.org

Teléfono: 678 808 832

nautilusmar@yahoo.es

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