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13 ago. 2009

¿Te comerías una hamburguesa de laboratorio?





* Sus defensores aseguran que el sufrimiento infligido a los animales es mínimo


Por PABLO FRANCESCUTTI (SOITU.ES)


Que la carne es mala para la salud. Que el ganado expulsa gases de Efecto Invernadero. Que el sacrificio de animales constituye un crimen. Los argumentos en contra del consumo de carnes rojas, blancas o del color que sea se multiplican día a día ante la desazón de los carnívoros, que ven cómo su afición a los chuletones jugosos les torna en poco menos que suicidas, criminales ecológicos o cómplices del maltrato animal. A ellos la ciencia les ofrece una salida: proteínas cárnicas producidas en laboratorio.

En la jerga científica se le denomina "carne in Vitro", entendiéndose por tal la carne animal que nunca ha formado parte de un animal vivo completo. La técnica aplicada utiliza como materia prima muestras de carne procedentes de animales sacrificados en los mataderos. No de cualquier tejido, sino, por ejemplo, de ovarios porcinos que, fertilizados con semen de cerdo, producirían embriones que crecerían en una solución nutricia hasta que llegue la hora de "cosecharlos". El procedimiento puede repetirse con cualquier otro animal, aunque todavía resulta económicamente prohibitivo.

Dicha tecnología tiene por antecedentes los cultivos de células musculares que los médicos realizan rutinariamente en sus laboratorios. Más próximos se hallan los experimentos encargados por la NASA con el propósito de encontrar un suministro de alimentos en las misiones espaciales de larga duración, que lograron cultivar carne de pavo. Por su parte, el Consorcio 'Applied BioScience Research' produjo la primera carne comestible a partir de células de carpa dorada, con forma de filetes de pescado.

No se puede negar que el crecimiento agigantado del consumo mundial de carne suscita preocupaciones. De ello dan fe el informe de la FAO sobre la contribución del ganado al cambio climático, y las denuncias ecologistas del impacto del cultivo de piensos (soja) en ecosistemas silvestres. El lado ético del asunto también da mucho que hablar; películas como 'Evasión en la Granja' han instalado en el imaginario popular la visión de las granjas avícolas como un equivalente de los campos de exterminio nazis.

La carne in Vitro se hallaría exenta de tales inconvenientes. Su impacto ambiental sería mínimo, al igual que el sufrimiento infligido a los animales, afirman sus promotores. Pese al tufo de ciencia ficción despedido por estos investigadores ávidos por seducir a capitalistas deseosos de invertir sus millones en sus laboratorios, lo cierto es que ya se ha realizado un simposio científico internacional en Noruega sobre el tema.

La técnica aplicada utiliza como materia prima muestras de carne procedentes de animales sacrificados en los mataderos

Tal como nos las presentan, las carnes de probeta se merecen el mote de "Franken-food" (comida Frankestein) mucho más que los transgénicos. A semejantes críticas, Jason Matheny, miembro del grupo de investigación apropiadamente denominado 'New Harvest', replica diciendo: "no tiene nada de natural un pollo al que le han dado factores de crecimiento y criado en un cobertizo con otras 10.000 aves". La iniciativa cuenta con el apoyo de algunos defensores de los animales: 'People for the Ethical Treatment of Animals' (Peta) ofrece un millón de dólares a "la primera persona que aporte un método para producción comercial de carne in vitro a precios competitivos para 2012". Las bases especifican que la carne obtenida debe saber a pollo, por entender que el maltrato de las aves es el abuso más importante a atajar.

Parece que la cosa va en serio. Veremos si, una vez superados los escollos de tipo comercial, esas creaciones de biotecnología pasan la prueba decisiva: el paladar del consumidor. ¿Te animarías a zamparte una hamburguesa hecha en laboratorio?

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