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22 nov. 2009

Esto es lo que dicen los que explotan a los animales.....

Mitos y falsedades sobre el transporte y la producción animal


Uso indebido de hormonas, tranquilizantes y antibióticos, animales explotados como máquinas, hacinados en espacios reducidos (…)». Éstas son sólo algunas de las falsedades que se vienen publicando de forma periódica sobre la producción animal en nuestro país, sin que a los productores, a través de las asociaciones que nos representan, se nos den demasiadas oportunidades de réplica. Agradecemos y aprovechamos ésta que se nos ofrece para explicar al consumidor que nuestras producciones son conformes a una extensa normativa de la Unión Europea en materia de bienestar animal, medio ambiente, seguridad alimentaria, trazabilidad, etcétera. Una legislación que sirve de base al llamado modelo de producción europeo, que cumplimos rigurosamente y que supone el más exigente a nivel mundial.

Son muchas nuestras obligaciones en materia de bienestar animal, reflejadas en una normativa exhaustiva que abarca desde las explotaciones hasta el transporte y el sacrificio de animales, haciendo referencia, entre otros muchos aspectos, al espacio y medidas de alojamiento de los animales, a las distancias máximas de desplazamiento, las condiciones de los vehículos, la aptitud para el transporte, el manejo o trato a los animales, etcétera.
Ni qué decir tiene que el empleo de hormonas y de antibióticos en la UE, como promotores de crecimiento y engorde de los animales, a diferencia de EE UU y otros países terceros, está prohibido –incluso es un delito contemplado en el código penal–. En el caso de las hormonas la prohibición se remonta al año 1996 (Reglamento 96/22/CE del Consejo, de 29 de abril de 1996, modificado por la Directiva 2003/74/ CE). Los antibióticos, han ido suprimiéndose paulatinamente desde 1997, de manera que el Reglamento 1831/2003 del Parlamento Europeo y del Consejo, sobre el empleo de aditivos en la alimentación animal, prohibió en 2003 el último antibiótico que seguía autorizado en la alimentación del bovino, la monensina sódica.

Es cierto que a los animales se les administra, bajo prescripción veterinaria, antibióticos con finalidad terapéutica (tratamiento de enfermedades), al igual que se hace en medicina humana, pero también lo es que el Ordenamiento Jurídico nacional y comunitario establece para cada antibiótico y especie animal los periodos de retirada obligatorios antes del envío de los animales a matadero (Real Decreto 109/1995, de 27 de enero, sobre medicamentos veterinarios), al objeto de asegurar la ausencia de residuos en el alimento final.
Como decimos, el sector ganadero cumple éstas y otras muchas obligaciones relacionadas con la identificación animal, la trazabilidad de los productos, el medio ambiente …, que conforman el modelo de producción europeo del que somos los primeros defensores. Un modelo, eso sí, que encarece enormemente nuestros costes de producción, por lo que venimos pidiendo se imponga también a las producciones de países terceros, que a pesar de no cumplir las mismas obligaciones, entran en el mercado comunitario y a precios mucho más competitivos.

No podemos negar que, efectivamente, la mayoría de los animales de granja ya no viven al aire libre y las explotaciones se han intensificado, en la misma medida en que han mejorado sus instalaciones –algo de lo que nuestros ganaderos pueden sentirse orgullosos–, pero es que la finalidad de la ganadería es abastecer de proteína animal a una población que a nivel mundial superará los siete millones en 2013. De hecho, la propia OECD, prevé un déficit de más de 700.000 toneladas de carne –sólo de vacuno y en la UE– en 2015.

Con los sistemas de explotación de hace 50 años sería imposible alimentar a la población mundial actual y futura y una parte importante de la misma, que hoy día consume de forma habitual y a precios asequibles, proteína animal, estaría abocada al hambre y a la penuria.
Otro debate muy distinto es si los consumidores quieren comer carne, pescado, huevos, leche, o ser vegetarianos, eso creemos debe ser una elección personal. Nosotros seguiremos trabajando para que aquella parte de la población que opte por nuestras producciones tenga acceso a proteína animal de la mejor calidad, obtenida con los métodos más exigentes en cuanto seguridad alimentaria, bienestar animal y respeto medioambiental, entre otros, y sin que ello constituya un lujo para sus bolsillos. Finalmente recordarles que nuestra actividad genera empleo en el medio rural español -los sectores ganaderos aportan 14.758 millones de euros a la Producción Final Agraria, un 35% de la misma- y que es fundamental para el mantenimiento de nuestros pueblos y paisajes, de los que tanto disfrutamos ciudadanos españoles y turistas en nuestro tiempo libre.



*** Asociación Nacional de Especialistas en Medicina Bovina (Anembe), Asociación Nacional de Criadores de Ganado Porcino (Anprogapor), Asociación Nacional de Criadores de Ganado Porcino Selecto (ANPS),
Asociación Nacional de Transportistas de Animales (ANTA), Asociación Española de Productores de Huevos (Aseprhu), Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne (Asoprovac), Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos (Cesfac) y Cooperativas Agro-alimentarias

Y ESTA ES LA CRUDA REALIDAD DEL ABUSO Y TRATO QUE RECIBEN SERES SENSIBLES AL DOLOR

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