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30 abr. 2009

Los maravillosos pájaros bailarines





* Un experimento muestra que los loros pueden mover sus cuerpos al compás de una canción

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Por PABLO FRANCESCUTTI
Actualizado 30-04-2009 19:32

Algunos pájaros saben cantar; y otros, no satisfechos con esta destreza, además acompañan el ritmo de la música. Acaban de descubrirlo psicólogos y neurocientíficos de Estados Unidos. Un experimento determinó que los loros pueden mover sus cuerpos al compás de una canción, en concreto, una de los Backstreet Boys.

¿Y que tiene esto de novedoso?, se preguntará más de un lector. ¿Acaso no hemos visto en la tele a toda clase de animales ensayando pasos de baile, desde elefantes levantando la patita hasta focas meneando las cabezas y dando palmadas? No exactamente, pues en la mayoría de los casos se trata de criaturas entrenadas para moverse siguiendo las instrucciones del domador.

En la mayoría, sí; pero existe una minoría de casos que hace pensar en una facultad natural. A poco que consultemos Youtube comprobaremos la existencia de una multitud de vídeos domésticos sobre animales —sobre todo pájaros— que realmente parecen bailar. Este dato movió a un par de equipos científicos estadounidenses a intentar salir de las dudas mediante un experimento controlado.

En el ensayo diseñado para la cacatúa llamada Bola de Nieve, los expertos observaron que si ponían el tema "Everybody" de los Backstreet Boys, el pájaro bailaba, esto es: balanceaba el cuerpo, zapateaba con las patas y oscilaba la cabeza; y no sólo eso: ajustaba sus movimientos al ritmo de la música, según éste se acelerase o se ralentizase. La prueba se repitió con Alex, un loro gris africano, con igual resultado. Todo esto se aprecia en el vídeo que los científicos colgaron en la revista 'Current Biology'.

"Durante largo tiempo se pensó que la sensibilidad al ritmo era exclusiva del ser humano", comenta Addena Schachner, de la Universidad de Harvard. "Después de todo, no disponemos de pruebas convincentes de que nuestros parientes más próximos, chimpancés y otros simios, sepan seguir un ritmo; y tampoco existen evidencias similares de que perros y gatos domésticos puedan sintonizar sus acciones a un pulso musical, pese a su estrecha convivencia con nosotros". Por esa razón se creía que el sentido del ritmo sería una manifestación de la especialización evolutiva del cerebro humano en el conocimiento musical.

"Sin embargo", continúa la psicóloga, "en este trabajo hemos descubierto que la sincronicidad rítmica con la música no es una facultad exclusivamente humana". Ahora bien: las especies que han liquidado este supuesto son aves psitaciformes, o sea, pájaros capaces de reproducir la voz humana (el loro gris africano, en particular, es uno de nuestros mejores imitadores). Demasiada casualidad, pensaron los especialistas. ¿No tendrán algo que ver en la respuesta rítmica los circuitos cerebrales implicados en ese don imitativo? Como de momento carecen de una explicación al interrogante, se plantean acopiar más pruebas repitiendo el experimento con otras especies capaces de imitar la voz humana: aves canoras, delfines y pinnípedos (morsas, focas y otarios).

Queda en pie la pregunta del millón: ¿por qué los seres humanos creamos música y disfrutamos con ella? "Es un rompecabezas evolutivo", reconoce Schachner a la luz de las escasas pruebas empíricas existentes. "Se cree que la capacidad musical de nuestra especie no fue seleccionada directamente por la evolución, sino que se derivó de otros mecanismos cognitivos. Al apoyar la hipótesis de que la interacción rítmica se desarrolló en ciertas aves como un subproducto, estos hallazgos aportan plausibilidad a la idea de que dicha habilidad humana surgió como una consecuencia imprevista de nuestra capacidad de imitación vocal".
Dedicado a mi querida amiga Maria Angeles de Cartagena; a las dos nos enternecen las aves y disfrutamos viendolas volar, tan majestuosas, son increibles

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