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28 abr. 2009

¿Malos tratos en los festejos populares?




Recientemente hemos visto imágenes, un año más, de los actos en los que han sido utilizados en contra de su voluntad unos animales no humanos durante las fiestas de los Sanfermines. Dichas imágenes iban acompañadas siempre por comentarios jocosos y divertidos de los periodistas, incitando y motivando a los telespectadores a participar en ellos. En ningún momento se ofrece el punto de vista de los animales no humanos. Al espectador se le muestran en abstracto, como algo inerte añadido a la fiesta y la diversión, del mismo modo que el alcohol, la música, etc, y así no son conscientes de que esos individuos sufren un perjuicio físico y psicológico.

Cuando se plantea el debate social sobre el uso de animales no humanos en las fiestas populares, suele plantearse la discusión de si su uso en las fiestas debe catalogarse como malos tratos hacia esos animales, de modo que se entra en un debate sobre lo que cada uno/a considera como maltrato. Parece que lo importante es aclarar o determinar cómo hay que tratar (o utilizar) a los animales no humanos, pero sin cuestionarse la raíz del problema, lo injusto que es seguir ‘usándolos’ y considerándolos como recursos para nuestro disfrute (como si fueran una silla, un coche o un televisor).

La mayoría de la gente no es consciente de que el perjuicio para los toros utilizados en los Sanfermines comienza en el momento en el que son trasladados del campo a la ciudad. Esos animales sufren estrés, ansiedad y miedo al ser obligados a entrar en los camiones. Lógicamente no entran voluntariamente en esos habitáculos cerrados, por lo que sus secuestradores suelen utilizar largos palos que emiten descargas eléctricas en la punta para de ese modo obligarles a avanzar. Durante el viaje siguen sufriendo estrés, ansiedad y miedo, que no desaparece cuando finaliza el trayecto ya que al bajarlos del camión los encierran en un recinto vallado para mantenerlos privados de libertad.

Al día siguiente, se produce lo que mucha gente ve, o mejor dicho lo que mira pero no ve... se les abre la puerta de la celda y los toros tratan de “huir”, pero son recibidos por una jauría humana que les acompaña a lo largo de otra celda alargada (hay vallas o muros en ambos lados para que no puedan escapar), de modo que acaban irremediablemente en la gran plaza-matadero donde serán asesinados por la tarde.

¿Podemos considerar como maltrato todo lo que hemos descrito?.

Si hiciéramos una encuesta sobre cómo deberían tratar a los toros se reflejaría la infinidad de opiniones que existen dependiendo de lo que cada uno/a considere como maltrato. Como ejemplos sabemos que un porcentaje de gente diría que se debe seguir haciendo lo que se hace (considerando que no hay nada reprochable), otro porcentaje diría que no deben ser asesinados (de tal modo que verían bien que se les tratara como en Portugal). Otros responderían que los toros no deben ser “toreados” en la plaza pero que no hay nada malo en el encierro matinal (es posible que incluso pidan que pongan más arena en el suelo de las calles para evitar que los toros resbalen, o que el camión que los transporta sea más cómodo para ellos).

Pero ¿qué responderían los verdaderos implicados, los toros, si pudieran hacerlo?... No cabe duda de que responderían que quieren vivir y disfrutar de sus vidas en libertad, por lo que pedirían que los dejaran en paz, de tal modo que se opondrían a todas y cada una de las fases que implican el que sean utilizados en los festejos populares.

Desde la ONG ‘Defensanimal.org’ reivindicamos que sean respetados TODOS los intereses de TODOS los animales con capacidad de sentir, humanos o no, y evitamos utilizar términos como maltrato, tortura o crueldad porque son subjetivos y por ello dan lugar a equívocos e interpretaciones confusas e incompletas. Intentamos transmitir reivindicaciones y peticiones más objetivas y claras. Pedimos que los demás animales, los no humanos, dejen de ser utilizados (en cualquier aspecto de nuestras vidas) y dejen de ser discriminados en función de cuál sea la especie a la que pertenezcan.

Poniendo un ejemplo humano: si nos encontramos ante un hecho de trata de blancas, consistente en comprar, secuestrar o engañar a mujeres para llevarlas a un país donde son privadas de libertad (sin posibilidad de escapar), y son obligadas a ejercer la prostitución, ¿reivindicaremos que el proxeneta-secuestrador-explotador no las maltrate o no sea cruel con ellas (sin pegarles, y dándoles comida y agua suficiente) o por el contrario nos opondremos a que las mujeres sean consideradas como objetos que pueden ser compradas o secuestradas, privadas de libertad, y obligadas a hacer algo en contra de su voluntad?...

...suponemos que el/la lector/a de este comunicado pedirá, al igual que Defensanimal.org, que las mujeres no sean utilizadas en contra de su voluntad. Pero entonces, ¿por qué consentir que los toros, los cerdos, los atunes, las gallinas, los ratones, los pulpos, etc. sigan siendo comprados, secuestrados, privados de libertad, golpeados, mutilados y asesinados en las granjas, piscifactorías, mataderos, barcos pesqueros, laboratorios, etc.?. ¿Por qué pedir sólo que no sean maltratados o torturados?.

¿Por qué seguir discriminando a los demás animales en función de la especie a la que pertenezcan, y por qué hacer peticiones parciales o sesgadas?.

TODOS los animales con sistema nervioso queremos vivir y disfrutar de nuestra vidas en libertad, por lo que no es justo que sigamos utilizando a los demás animales para diversión, alimentación, experimentación, ropa y complementos, etc.

A los demás animales no les importa el por qué, el dónde, o el cómo se les utiliza... sólo les importa que les dejemos en paz y respetemos TODOS sus intereses.

Luis Pérez García
Presidente de la ONG 'DefensAnimal.org'
En defensa de los intereses de TODOS los animales no humanos
http://www.defensanimal.org

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